viernes, 23 de octubre de 2009

CANCER DE COLON

El cáncer de colon es una enfermedad en la que las células malignas se localizan en la porción intermedia y más larga del intestino grueso. Es un tipo de cáncer bastante común en muchos países, pero también resulta fácil de detectar, tiene un alto grado de curación y tarda mucho en desarrollarse. El colon, junto con el recto (porción final del intestino grueso), es el lugar donde se almacenan las heces antes de ser expulsadas al exterior a través del ano. Al encargarse de esta labor, acumula sustancias de desecho, por lo que es un lugar propicio para la aparición de un cáncer. Por eso es importante reducir el tiempo de acumulación al mínimo, adoptando una dieta equilibrada que facilite el tránsito intestinal al máximo.

El cáncer de colon tiene una larga evolución. Empieza con la formación de un pólipo (bulto que se forma junto a alguna membrana corporal) de carácter benigno. Las molestias más frecuentes aparecen en la fase avanzada de la enfermedad y pueden ser las siguientes:

Cambios en los ritmos intestinales.
Diarrea o sensación de tener el vientre lleno.
Estreñimiento.
Sangre en las heces.
Cambios en la consistencia de las heces.
Dolor o molestia abdominal.
Pérdida de peso sin causa aparente.
Pérdida del apetito.
Cansancio constante.
Vómitos
Entre los tratamientos que se siguen comúnmente están: la cirugía o extirpación de la zona afectada, la radioterapia o aplicación de rayos de alta energía con la finalidad de destruir las células malignas, la quimioterapia o administración de fármacos que destruyen las células cancerosas y la inmunoterapia o estimulación del propio sistema defensivo del paciente para que sea éste el que elimine las células dañinas. Aunque estos tratamientos no deberían acarrear graves trastornos, ninguno de ellos está exento de efectos secundarios, que pueden ser más o menos graves según el paciente
El cáncer de colon tiene unas expectativas muy positivas si se detecta precozmente. El médico informa a la persona afectada sobre el estado de la enfermedad, su tratamiento, los efectos secundarios del mismo y dónde encontrar asociaciones de apoyo. Para detectar un cáncer de colon se utilizan varias técnicas, como las que se describen a continuación:

Tacto rectal. Es una exploración física que el médico realiza introduciendo un dedo en el ano para detectar anomalías en la parte inferior del aparato digestivo, como, por ejemplo, sangre, bultos anormales o si el paciente siente dolor.
Sigmoidoscopia. Es una exploración que consiste en introducir por el ano un tubo que transmite luz e imagen, y que se llama endoscopio. Con él se puede examinar el recto y la parte final del colon (unos 60 cm), y detectar algunos de los pólipos que pudiera haber allí.
Colonoscopia. Es una exploración similar a la sigmoidoscopia, pero el tubo utilizado es más largo y permite recorrer todo el colon. Facilita la toma de muestras de tejido (biopsia) en áreas en las que se sospecha que pudiera haber algún tumor, y después se realiza un estudio con un microscópico. Normalmente se realiza con anestesia y el riesgo de que surjan complicaciones es muy bajo.
Estudio genético. Si existen antecedentes familiares o se sospecha de la posibilidad de un cáncer hereditario, es aconsejable realizar un estudio genético para detectar anomalías. En caso de existir alteraciones genéticas en la familia, se deben iniciar las exploraciones de colon y recto a una edad temprana (20 años) y continuarlas periódicamente.
Prueba de sangre oculta en heces (SOH). También se la conoce con sus siglas en inglés: FOBT, y consiste en una prueba para detectar sangre en las heces. Se ha demostrado que esta prueba reduce la probabilidad de muerte por cáncer de colon.
Enema de bario con doble contraste. Consiste en una serie de radiografías del colon y el recto que se toman después de que al paciente se le haya aplicado un enema (lavativa) con una solución blanca calcárea que contiene bario para mostrar radiológicamente con detalle el colon y el recto.

Publicado por : www.dmedicina.com/enfermedades/cancer/cancer-de-colon

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¿Depresión?

¿Depresión? La marihuana no es la solución

¿ DEPRESION ?

En esos días grises y tristes, probablemente después de un mal momento o un revés de la vida, la depresión puede hacerte querer escapar. Si eres adolescente y estás pensando en la marihuana como una posible solución, probablemente sólo logres confundirte más y empeorar tu situación. Entérate en qué te estás metiendo.

El estar deprimido es común, no es anormal, y durante la adolescencia es más común que en otras edades. La presión de la escuela, los problemas en la casa, los cambios físicos, la ansiedad por el futuro y por querer tener independencia, y muchos otros problemas personales pueden hacer que te sientas triste, aburrido y sin ánimo.

Es comprensible que a veces quieras simplemente evadir la situación, buscar algo que te alegre o que te haga olvidar. ¡Es aburrido estar aburrido! Muchos adolescentes que se encuentran en esta misma situación, se “automedican” marihuana como si fuera una medicina contra la depresión. Es probable que a ti te la hayan ofrecido o que lo hayas pensado ya… pero piénsalo dos veces, porque en lugar de ayudarte, la marihuana puede hundirte aún más.
Es cierto que el efecto de la marihuana podría darte una sensación de “euforia” o alegría, que te ayude a olvidar los síntomas de tu depresión. Pero sólo por un rato. El efecto de la marihuana en tu estado de ánimo es sólo transitorio, y no logra solucionar tu problema principal. En cambio, a largo plazo puede complicar aún más tu situación.

En primer lugar, te sorprenderá saber que hay una relación entre la marihuana y la depresión. ¿La marihuana causa depresión? Aún no se sabe a ciencia cierta si la causa, pero sí se sabe que muchos más adolescentes que fuman marihuana están deprimidos comparado con los que no fuman marihuana y no es una coincidencia. Además, algunos estudios han demostrado que los adolescentes deprimidos que fuman marihuana están más propensos a abusar de ella (a fumar demasiado) o a volverse dependientes. Sí, así te hayan dicho que la marihuana no es adictiva, podría no serlo físicamente, pero sí psicológicamente. Tiene lógica, si es lo único que te alegra, es normal que la quieras cada vez más, hasta que te vuelvas dependiente de esa sensación de “bienestar” que te da. Una sensación totalmente efímera, porque cuando pasa el efecto, tus problemas siguen ahí y tu tristeza también. Y así, la depresión no se va o puede aumentar.

En segundo lugar, se ha comprobado que la marihuana tiene efectos riesgosos para tu salud. Físicamente aumenta tu ritmo cardíaco y tu presión sanguínea, y afecta tu coordinación. Y psicológicamente te puede causar paranoia, pensamiento desordenado y problemas de memoria. Incluso, de acuerdo con un estudio presentado en el 2008 por la Oficina de la Casa Blanca de Política Nacional para el Control de las Drogas, el uso de marihuana puede llevar al desarrollo de problemas mentales más serios como ansiedad, esquizofrenia e incluso al suicidio.

Esa es la parte más seria del consumo de marihuana para tu depresión. Muchos adolescentes que están deprimidos tienen pensamientos suicidas y algunos llegan a intentarlo. De acuerdo con el estudio, los adolescentes que fuman marihuana al menos una vez al mes son tres veces más propensos a tener pensamientos suicidas que los que no fuman. ¿Qué tipo de ayuda es esa?

Si la marihuana puede aumentar esos riesgos, realmente está lejos de ser una solución para ti. Hay muchas soluciones diferentes para la depresión, como hablar con alguien y desahogarte, encontrar una actividad que te de ilusión y razones para animarte, o buscar ayuda con un experto (un médico o un psicólogo, por ejemplo). Vale la pena intentarlo, ¿qué pierdes?

Articulo de : http://www.vidaysalud.com/daily/adolescentes/depresion-la-marihuana-no-es-la-solucion/

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miércoles, 21 de octubre de 2009

PAPILOMA HUMANO

La mayoría de las personas sexualmente activas contraen el VPH genital. Hay más probabilidades de contraerlo si tienes: relaciones sexuales desde una edad temprana, varias parejas sexuales o una sola pareja sexual que haya tenido otras parejas.
El VPH genital no es lo mismo que el VIH o herpes (virus del herpes simples; VSH). Si bien todos estos virus pueden transmitirse sexualmente, ellos no causan los mismos síntomas o problemas de salud.

El VPH genital no causa problemas de salud en la mayoría de las personas

Existen varios tipos diferentes de VPH genital, los cuales forman dos grupos principales. El primer grupo puede causar verrugas genitales (tipos de VPH de "bajo riesgo"). El segundo grupo se ha vinculado con el cáncer cervical en las mujeres (tipos de VPH de "alto riesgo").

En ocasiones, este tipo de VPH también puede provocar cambios visibles en el área genital, denominados verrugas genitales. Las verrugas genitales son crecimientos anormales del tejido de la piel que aparecen en la zona genital de hombres y mujeres. Por lo general no causan dolor. Pueden ser elevadas, planas, pequeñas o grandes, simples o múltiples.


Existen varias opciones de tratamiento para las verrugas genitales. Pero, aún después de tratar las verrugas, es posible que el VPH genital aún persista y se pueda transmitir. Por tal razón, no se ha demostrado si el tratamiento de las verrugas genitales reduce las probabilidades de que una persona transmita o no el VPH genital a una pareja sexual. Si no se tratan, las verrugas genitales pueden desaparecer, permanecer sin cambios o aumentar en tamaño o en número. No se convertirán en cáncer. Se desconoce por qué el VPH de bajo riesgo causa verrugas genitales en algunos casos, pero no en otros.
Es importante conocer la relación entre el VPH genital y el cáncer cervical-y qué pasos se deben seguir para evitar este cáncer.
Lamentablemente, en algunas culturas, el estudio del cáncer cervical no forma parte de la práctica rutinaria de atención médica. Por este motivo, las mujeres hispanas reciben el diagnóstico de cáncer cervical con más frecuencia y en etapas más avanzadas que las mujeres blancas. Todas las mujeres deben someterse a pruebas rutinarias de Papanicolaou, aún cuando se sientan saludables, para comprobar si existen problemas que todavía no se sienten.
No existe una cura para el virus (VPH genital) en sí mismo, pero el cuerpo de una persona saludable puede normalmente combatir el virus por sí solo. Existen tratamientos para los problemas de salud que el VPH genital puede causar, como las verrugas genitales, los cambios en las células en la el cuello del útero y el cáncer cervical. Esto es importante, ya que una vez que el cáncer cervical se desarrolla, no desaparece por sí solo (como el VPH genital.
El modo más seguro de prevenir el VPH genital es no tener relaciones sexuales (abstinencia). Si decides tener una vida sexualmente activa, puedes reducir el riesgo si mantienes una relación de lealtad mutua con alguien que no haya tenido sexo o que haya tenido sólo unas pocas parejas sexuales. De lo contrario, procura limitar el número de parejas y elígelas con precaución. Cuantas menos parejas haya tenido tu pareja, menor será la probabilidad de que él o ella tenga el VPH genital.
Fuente
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
http://www.cdc.gov/

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